La reducción de la jornada: una oportunidad para transformar la productividad en México

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Tomás Kachadourian
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La propuesta de reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas en México ha provocado un punto de inflexión en las áreas de Recursos Humanos, Operaciones, Finanzas y TI. La pregunta que se repite en todos los comités directivos es la misma:

Se habla de reestructurar turnos, contratar personal adicional y absorber incrementos de costos. Pero hay una pregunta que redefine por completo el enfoque:

Sin esa respuesta, cualquier cálculo es solo un escenario teórico.

En una conversación con Tomás Kachadourian, Director de Inteligencia de Negocios de InfoBlock, , surge un ángulo que pocas empresas están considerando, pero que es determinante:

“Cuando tú empiezas a medir correctamente lo que sucede en tu operación, te vas a dar cuenta que esta reducción de la jornada laboral va a tener impactos muy específicos en ciertas posiciones, en ciertas áreas de tu negocio, y no va a ser algo que va a afectar como tal a toda la operación.”

La clave no está en la reducción en sí, sino en el uso actual del tiempo.

Contrario a la narrativa generalizada, no todas las posiciones dependen de manera directa de una jornada semanal de 48 horas. Tampoco todo el personal genera el mismo nivel de carga operativa.

Lo que realmente determina el impacto de la reforma es:

  • cuánto tiempo efectivo de trabajo existe hoy,
  • cuántos tiempos improductivos se han normalizado,
  • y qué tan distribuido está el trabajo entre personas y posiciones.

La mayor parte de las organizaciones mexicanas no cuenta con esa información de manera precisa, auditable ni consistente.

Por eso, antes de hablar de costos, la primera pregunta es: ¿Cómo usamos el tiempo hoy?

Un punto poco discutido, pero fundamental para las empresas, es que la legislación mexicana sí permite medir el tiempo durante el cual un colaborador está realmente dispuesto para el trabajo para el cual fue contratado.

Esto habilita análisis mucho más profundos sobre:

  • tiempo real en línea de operación,
  • tiempos de preparación o desplazamiento interno,
  • tiempos improductivos inevitables,
  • variaciones entre turnos y posiciones,
  • y la relación entre permanencia en puesto vs. resultados productivos.

En una línea de envasado, medir cuánto tiempo permanece un colaborador en su estación permite:

  • relacionar ese tiempo con la producción real,
  • identificar variaciones entre colaboradores,
  • ajustar bonos de productividad con base en desempeño real.

El resultado: esquemas más precisos, más justos y más alineados a la operación, no bonos generales que diluyen el mérito.

Si hay un indicador que revela el nivel de control operativo de una empresa, es la distribución del tiempo extra.

En México, la dinámica es clara:

Y esto no es casualidad: los colaboradores buscan tiempo extra porque incrementa sus ingresos, pero suele asignarse siempre a los mismos trabajadores.

Tomás lo explica así:

“Cuando vas a cualquier fábrica en este país, todo el mundo quiere hacer tiempo extra. Es la manera en que los colaboradores pueden mejorar su salario. Pero normalmente es asignado a muy pocas personas.”

En un país como México, donde existen:

  • horas dobles,
  • horas triples,
  • y costos diferenciados por tipo de jornada,

la concentración del tiempo extra genera sobrecostos exponenciales que muchas empresas ya no podrán absorber con la reducción de la jornada.

Cuando el tiempo extra se redistribuye estratégicamente entre personas con capacidad técnica similar:

  • los costos operativos bajan,
  • los ingresos de más colaboradores suben,
  • la percepción de equidad mejora,
  • y la operación se vuelve más estable.

Pero esto solo es posible con visión real del uso del tiempo, no con hojas de cálculo ni registros manuales.

Durante años, el control de asistencia ha sido visto como una tarea administrativa necesaria para procesar la nómina.

Pero la reducción de la jornada laboral obliga a las empresas mexicanas a cambiar de paradigma:

Según Tomás, el punto crítico es la calidad de los datos:

“Si no tienes los datos correctos desde el inicio, lo que vas a optimizar no será correcto.”

Es decir: empresas con datos incorrectos enfrentan riesgos mayores al implementar la reforma.

Para que un sistema de gestión del tiempo laboral sea verdaderamente útil debe:

  • ser claro y transparente para colaboradores y supervisores,
  • adaptarse a diferentes turnos, jornadas y procesos,
  • generar evidencia auditable de inicio a fin,
  • y ser lo suficientemente flexible para ajustarse a la realidad operativa.

La entrevista revela un hallazgo clave:

Las áreas con mayor exposición serán aquellas donde:

  • el tiempo en puesto determina directamente la producción,
  • existe alta demanda de tiempo extra,
  • las posiciones requieren reemplazo frecuente,
  • o hay variaciones significativas entre colaboradores.

Ejemplos típicos:

  • líneas de producción,
  • centros de distribución,
  • áreas operativas con turnos rotativos,
  • servicios que dependen de disponibilidad inmediata.

No es contratar más personal.
No es reorganizar turnos.
No es anticipar costos.

La decisión más importante es:

Sin esos datos:

  • las proyecciones de costos serán imprecisas,
  • los modelos de turnos estarán mal dimensionados,
  • los cálculos de horas extra serán incorrectos,
  • y los riesgos de incumplimiento aumentarán.

Con datos confiables, en cambio, las empresas pueden:

  • identificar posiciones críticas,
  • modelar impactos reales por área,
  • ajustar esquemas de productividad,
  • optimizar costos de tiempo extra,
  • y responder a la reforma con claridad, no con improvisación.

Para prepararse antes de que el cambio sea obligatorio, directores de RH, Operaciones, Finanzas y TI pueden iniciar con tres acciones:

¿Produce información precisa y auditable?
¿Refleja lo que realmente sucede en la operación?

En la mayoría de las empresas sigue la regla 80–20.

No toda la operación sufrirá efectos.
La clave está en saber dónde sí.

La reducción a 40 horas es un reto, sí.
Pero también es una oportunidad sin precedente para revisar procesos que no han cambiado en décadas:

  • cómo medimos el trabajo,
  • cómo distribuimos oportunidades como el tiempo extra,
  • cómo conectamos productividad con compensación,
  • cómo tomamos decisiones basadas en datos reales.

Las empresas que comiencen hoy la medición precisa del tiempo serán las que:

  • absorban el impacto sin desajustes,
  • descubran eficiencias ocultas,
  • y conviertan la reforma laboral en una ventaja competitiva.

En InfoBlock hemos ayudado a empresas como Cemex, Farmacias del Ahorro, Siemens y Grupo Bachoco a transformar la gestión del tiempo de simple control de asistencia a ventaja competitiva real.

Si quieres entender cómo tu empresa puede prepararse para la reducción de jornada laboral mientras descubre eficiencias ocultas, conversemos.

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Sobre el autor: Este artículo está basado en la entrevista con Tomás Kachadourian, Director de Inteligencia de Negocios de InfoBlock, experto en optimización de procesos laborales y productividad empresarial en México.

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