Reducción de la jornada laboral en México – Cómo medir la productividad

La respuesta empresarial ante la reducción de la jornada laboral.
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Tomás Kachadourian
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La propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas ha encendido un debate crucial entre gobierno, empresarios y sindicatos. El gobierno sostiene que 40 horas es la media en las 20 economías más relevantes del mundo, mientras que el sector privado enfrenta una realidad que ya comenzó a cambiar, incluso sin la aprobación formal de la reforma.

La propuesta busca incorporar trabajadores informales, disminuir costos en salud pública y, sobre todo, incrementar la productividad. Este último punto debería ser el eje de nuestra respuesta como entorno corporativo. 

En el sector empresarial, todavía podemos fortalecer nuestra respuesta en torno al único factor que sí controlamos: la productividad. En las mesas de trabajo, cada industria explicó sus necesidades —horarios extendidos, producción continua, servicios 24/7—, pero todas compartieron un mismo problema: la falta de visibilidad acerca del uso real del tiempo laboral.

No se trata de cuántas horas trabajamos, sino de qué hacemos con ellas. ¿Cuántas se pierden en tiempos muertos, retrabajos, paros no planeados o traslados innecesarios? ¿Cuántas cuadrillas operan incompletas por deserciones, accidentes, ausentismo o sobrecarga de actividades?

“Gráfico de barras horizontales que compara las horas de trabajo semanales permitidas por ley en grandes economías y países de América Latina durante 1991‑2016. Se observa que Francia limita la jornada a 35 horas, mientras que Australia, Rusia, Japón, Italia y Estados Unidos rondan las 38‑40 horas. Países latinoamericanos como Brasil y Uruguay permiten 44 horas semanales, y Argentina, India y México registran las jornadas más largas con 48 horas.”

En 2023, el economista Dani Rodrik advirtió sobre el decrecimiento de la productividad en México. Esto no solo afecta nuestra competitividad internacional, agrava el desafío de adaptarnos a jornadas más cortas sin perder eficiencia. 

Aunque muchas organizaciones consideran que ya tienen procesos automatizados, en la práctica aún dependen de cientos de archivos Excel y flujos manuales que limitan la eficiencia. Esta falta de orden y visibilidad genera un costo oculto que pocas compañías han cuantificado. La mayoría no sabe cómo se distribuyen las horas laborales: cuánto se dedica a tareas productivas, cuánto se pierde en tiempos muertos o periodos extra mal asignados. Es como intentar reducir gastos sin centros de costo.

Para enfrentar este reto, InfoBlock ha desarrollado un ecosistema tecnológico que parte del registro certificado del colaborador —mediante tecnología validada por la NOM-048— y permite configurar reglas automáticas según la operación, los contratos colectivos y las particularidades de cada sector. Así, los eventos de la jornada se registran con trazabilidad, legalidad y precisión. Esta solución ha acompañado la transformación operativa de empresas como Cemex, Farmacias del Ahorro, Siemens, AB InBev, Grupo Bachoco, Grupo México, Mobility ADO, Liverpool, Sanfer y Cinemex.

Esta base agiliza la obtención de diagnósticos claros: identificar excesos de horas triples, detectar sobrecargas operativas, ubicar posiciones críticas y corregir asignaciones. Cuando predominan las horas triples sobre las dobles, suele haber desajustes que elevan costos innecesarios.

Y al medir dónde ocurre el trabajo, se revela el costo real por proceso, integrando métricas laborales con operativas. Esto permite tomar decisiones informadas y sostenibles para mejorar la productividad.

España resolvió este debate desde su raíz: toda empresa está obligada a contar con una administración del tiempo auditable por las autoridades. Colombia, por su parte, ya pasó de 48 a 46 horas semanales, logrando buenos resultados gracias a sistemas de gestión avanzados y rediseño de procesos.

“Gráfico de burbujas que relaciona el crecimiento de la productividad y el cambio en la participación del empleo entre 2000 y 2012 en diez sectores de la economía mexicana. Muestra que los sectores de servicios —como comercio, servicios financieros, restaurantes y hoteles— son los que más aumentaron su cuota de empleo, pero registran el peor desempeño en productividad. En contraste, sectores como manufactura y agricultura presentan menor crecimiento en empleo y productividades más altas.”

Implementar estos sistemas, además de mejorar la operación, garantiza el pago correcto, algo clave para retener talento en un mercado más competitivo.
Cada hora trabajada debe ser registrada, valorada y compensada de forma transparente. Esto reduce discrepancias, mejora la confianza y deja claro al colaborador que la duración de su jornada sí cuenta. 

Cuando los datos reemplazan la intuición, las decisiones se vuelven estratégicas. Si el empleado sabe que su tiempo será medido y pagado correctamente, su compromiso y productividad aumentan. El ahorro de costos viene como consecuencia natural, no como objetivo inicial.

“Infografía titulada ‘Del caos operativo a la gestión inteligente del tiempo’. Muestra el proceso de transformación que ofrece InfoBlock: a la izquierda, íconos interconectados representan el contexto operativo y los desafíos en la gestión laboral; en el centro, el logotipo de InfoBlock simboliza el registro confiable y el software de gestión del tiempo; a la derecha, se ilustran los resultados con datos de operación en tiempo real que impulsan la productividad y permiten lograr ahorros y pagos transparentes.”

La máxima empresarial permanece: lo que no se mide, no se puede mejorar. La reducción de la jornada laboral no es una amenaza; más bien, representa una oportunidad para repensar cómo gestionamos el capital humano.

Con procedimientos confiables, las empresas pueden medir mejor, actuar con precisión y adaptarse más rápido. Las autoridades también podrán auditar de forma objetiva.

El futuro ya está en marcha. Las organizaciones que adopten estos sistemas no solo cumplirán con la nueva normativa: descubrirán eficiencias que transformarán su competitividad. La pregunta no es si debemos adaptarnos a las 40 horas, sino cómo convertir este cambio en nuestra mejor ventaja. 

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