Las empresas tendrán estos errores al pagar el tiempo extra en la jornada de 40 horas; experto nos explica

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Tomás Kachadourian
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Kachadourian advierte que fallas en tiempo extra cuestan el 2% de la nómina. Por la jornada de 40 horas, la precisión digital es clave para evitar multas. El registro electrónico reduce errores en un 15% y garantiza trazabilidad ante auditorías del SAT.


La implementación de la histórica reforma laboral que reducirá la jornada de trabajo de 48 a 40 horas semanales en México ha puesto bajo la lupa la precisión en el pago del tiempo extraordinario.

Mientras las organizaciones se preparan para el inicio de la transición gradual en 2027, especialistas advierten que las fallas en el cálculo de horas extra no solo persisten, sino que podrían agravarse con las nuevas reglas.

En entrevista para Mi Bolsillo, Tomás Kachadourian, Director de Inteligencia de Negocios en InfoBlock, explica que el costo de estos errores es significativo, representando entre 1% y el 2% del valor total de la nómina de una empresa.

El costo invisible de la imprecisión

Uno de los errores más comunes y costosos ocurre en la distinción entre horas dobles y horas triples. /Pexels

El desafío fundamental para las empresas mexicanas no es la ausencia de tecnología, sino la calidad, consistencia y trazabilidad de los datos generados.

Aunque aproximadamente el 95% de las grandes corporaciones en el país ya utiliza algún mecanismo electrónico para registrar la asistencia, una proporción considerable enfrenta inconsistencias graves.

Estas discrepancias suelen originarse en cambios de turno repentinos, jornadas variables, incidencias operativas del día a día y, fundamentalmente, cálculos incorrectos del tiempo extra.

Kachadourian explica que, en el ecosistema de las grandes empresas, se ha detectado que existe una variabilidad de hasta un 15% de errores específicamente relacionados con el tiempo extraordinario.

Este margen de error es suficiente para generar pérdidas financieras directas y, lo que es más preocupante en el nuevo entorno legal, atraer sanciones de las autoridades.

La implementación de herramientas especializadas de gestión, como TimeBlock, ha demostrado ser capaz de reducir este 15% de errores, devolviendo ese valor a la rentabilidad de la compañía y garantizando un cumplimiento auditable.

Minutos que valen el triple

Uno de los errores más comunes y costosos ocurre en la distinción entre horas dobles y horas triples. Bajo el esquema operativo de muchas industrias, especialmente aquellas que funcionan 24/7, la diferencia de apenas unos minutos puede cambiar la categoría de pago de una hora extra.

“Si a tu línea de operación le quitaron 2 horas, todas las horas que tenías de tiempo extra doble de repente ya pasan a ser horas triples”, ejemplificó Kachadourian.

Esta complejidad aumenta con la reforma, ya que el umbral para el pago de tiempo extraordinario se desplazará a la baja conforme avance la implementación gradual hacia 2030.

Actualmente, las horas extra se pagan al doble a partir de la hora 49. Sin embargo, para el año 2030, el pago doble comenzará desde la hora 41, lo que significa que el mismo tiempo laborado que hoy se considera jornada ordinaria, en el futuro representará un costo adicional por tiempo extraordinario para el empleador.

Si los sistemas de registro no son hiperprecisos, las empresas terminarán pagando de m´s por errores de cálculo o, peor aún, pagando de menos y enfrentando riesgos laborales.

La lupa del “SAT laboral”

Otro factor de riesgo identificado por el especialista es la evolución de la fiscalización. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) está avanzando hacia un modelo de auditoría digital, remoto y automatizado.

El objetivo de la autoridad es realizar cruces de información automáticos entre los registros de entrada y salida de los trabajadores y los reportes presentados ante el SAT y el IMSS.

Cualquier error o discrepancia detectada en estos cruces generará alertas automáticas para las empresas, obligándolas a comprobar el porqué de los ajustes.

El interés de la autoridad en el tiempo extra es particularmente alto porque este concepto genera impuestos y eleva las cuotas de seguridad social.

Por ello, las organizaciones que no cuenten con registros electrónicos confiables, auditables y consistentes estarán en una posición de vulnerabilidad ante estas nuevas facultades de revisión.

Obligatoriedad y sanciones

La reforma laboral no deja espacio a la discrecionalidad en cuanto al registro de la jornada. El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) adicionó la fracción XXXIV al artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo, estableciendo como una obligación patronal el registro electrónico de la jornada laboral de cada persona, incluyendo horarios de inicio y finalización.

El incumplimiento de esta obligación conlleva sanciones severas. Las multas pueden oscilar entre las 250 y las 5,000 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que en valores de 2026 representa sanciones de hasta 586,550 pesos por cada omisión detectada.

Además, la ley establece que el contenido de estos registros electrónicos hará prueba plena en juicios laborales siempre que se acredite su consistencia.

La reducción de la jornada a 40 horas es, según InfoBlock, una oportunidad urgente para que las áreas de Recursos Humanos y nómina revisen su gobernanza de datos. Dejar de ver la gestión del tiempo como un proceso administrativo menor y tratarlo como una fuente de información estratégica será la diferencia entre una transición exitosa y una sangría financiera por errores en el pago de tiempo extraordinario.


Este artículo fue publicado en la página web Mi Bolsillo

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